Consorcio Santa Marta: El propósito de avanzar en soluciones energéticas a partir de los residuos

0
6

EMPRESAS.- La gestión moderna de residuos cumple hoy un rol que va mucho más allá de la disposición final. En un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de fortalecer la seguridad energética del país, Consorcio Santa Marta ha demostrado que es posible transformar una actividad esencial para la salud pública, en una fuente concreta de soluciones ambientales.

Un ejemplo de ello es su proyecto BESS (Battery Energy Storage System), actualmente en su fase final de construcción y próximo a iniciar operaciones. Desde hace más de una década, el relleno sanitario Santa Marta captura el biogás generado por la descomposición de los residuos y lo transforma en energía renovable, inyectándola al Sistema Eléctrico Nacional. Este proceso permite abatir metano, uno de los gases de efecto invernadero más agresivos para el clima. Sin embargo, por razones propias del funcionamiento del sistema eléctrico, esta generación se ve interrumpida diariamente, obligando a detener la operación de los motores durante varias horas.

“El metano no deja de producirse cuando se detiene la generación eléctrica. Cada hora en que no podemos operar de forma continua, es una oportunidad perdida para reducir emisiones y aumentar la generación de energía limpia, objetivo que el país se ha propuesto”, señala Alberto Tagle, gerente general de Consorcio Santa Marta.

El proyecto BESS surge precisamente para resolver esa paradoja. Se trata de un sistema de almacenamiento en baterías con una capacidad de 40 MWh, que permitirá acumular la energía renovable no convencional. generada a partir del biogás, cuando no puede ser despachada y liberarla posteriormente al sistema. Gracias a esta solución, la compañía podría aumentar de manera significativa su aporte energético, elevando su potencia instalada y mejorando la continuidad de la operación, haciendo ambientalmente más eficiente el relleno sanitario.

“Este no es un proyecto experimental ni una promesa de largo plazo. Es una solución concreta, probada a nivel internacional, que involucró una gran inversión, y está lista para operar y generar beneficios ambientales inmediatos”, enfatiza Tagle.

En términos prácticos, el BESS permitirá reducir emisiones, mejorar la estabilidad del sistema eléctrico y fortalecer el rol de la infraestructura de residuos como aliada de la transición energética. No obstante, el principal desafío que enfrenta hoy el proyecto no es técnico ni financiero, sino administrativo. La entrada en operación del sistema depende de la obtención oportuna de los permisos necesarios, en un contexto donde el país requiere acelerar iniciativas que aporten simultáneamente a la mitigación del cambio climático, la valorización de residuos y la seguridad energética.

“Chile necesita avanzar con mayor decisión en la aprobación de proyectos que son parte de la solución. Agilizar estos procesos no significa bajo ningún punto de vista relajar estándares, sino reconocer el valor estratégico de iniciativas que ya cumplen con altos niveles de exigencia ambiental”, concluye el gerente general de Consorcio Santa Marta.

El proyecto BESS refleja una convicción de largo plazo: incluso desde la última etapa del ciclo de los residuos es posible innovar, invertir y contribuir de manera concreta a los grandes desafíos del país. Hoy, contar con las condiciones para que este proyecto comience a operar cuanto antes es una señal clave para el desarrollo sostenible de Chile.

Fuente: Ediciones Especiales El Mercurio

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí