No le robe horas al sueño y mejorará su calidad de vida

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MAGAZINE.- Con la llegada de abril, Chile se prepara para un nuevo ajuste en su esquema horario. El próximo sábado 4 de abril, cuando los relojes marquen las 00:00 horas, deberán atrasarse una hora para dar inicio al horario de invierno. Este cambio implica que amanecerá con más luz natural, pero también que las tardes oscurecerán más temprano, una modificación que puede impactar directamente el reloj biológico y la rutina diaria de la población.

Para saber cómo impacta esta modificación a nuestro cuerpo, sobre todo a la hora del reponedor sueño, El Amanecer de Lo Herrera conversón con el responsable comercial de la línea de Cuidado del Sueño y Ventilación y Cuidado Respiratorio de Philips para Chile y Peru, Antonio Colmenares.

-¿Cuáles son hoy los principales factores que están robándole el sueño a los chilenos y qué debiéramos atacar primero a nivel de políticas públicas y de hábitos cotidianos?

Hoy vemos que el mal dormir en Chile responde a una mezcla de factores. Por un lado, están los hábitos de vida con jornadas laborales largas, altos niveles de estrés y un uso intensivo de pantallas en la noche. Por otra parte, existe un tema clínico relevante, ya que muchos trastornos del sueño siguen subdiagnosticados, especialmente la Apnea Obstructiva del Sueño (OSA), que muchas personas asocian sólo con ronquidos, pero que en realidad tiene diversos e importantes impactos en la salud física, cognitiva y emocional, así como en la vida diaria y en las relaciones interpersonales.

A nivel de políticas públicas, el desafío es instalar el sueño como un pilar de la salud, al mismo nivel que la alimentación o la actividad física. Y en lo cotidiano, algo clave es promover la consulta temprana cuando aparecen síntomas como somnolencia excesiva, pausas respiratorias o ronquidos intensos, porque un diagnóstico oportuno puede cambiar completamente la calidad de vida de una persona.

-Globalmente, se calcula que alrededor de un tercio de los adultos vive con insomnio y los reportes muestran que la calidad del sueño viene empeorando en el mundo ¿En qué se está quedando atrás Chile frente a las buenas prácticas internacionales en sueño saludable y qué deberíamos aprender de los países que duermen mejor?

Creo que uno de los principales desafíos en Chile es que todavía no hemos incorporado el sueño como una prioridad de salud pública. En varios países vemos campañas permanentes de educación, mayor acceso al diagnóstico de trastornos del sueño y una mirada más preventiva frente a sus impactos en enfermedades crónicas.

También observamos un mayor uso de tecnologías conectadas que permiten monitorear y acompañar a los pacientes de forma continua, facilitando tratamientos más personalizados. En este contexto, Philips desarrolla soluciones que integran dispositivos y plataformas digitales para mejorar la adherencia a la terapia y el seguimiento clínico. Herramientas como DreamMapper permiten que los pacientes comprendan mejor su tratamiento y compartan información con sus médicos, contribuyendo a mejores resultados clínicos, una atención más segura y una experiencia de cuidado más conectada.

La terapia se complementa con soluciones orientadas a mejorar la comodidad y la adherencia al tratamiento, como las mascarillas DreamWear, disponibles en versiones nasal, almohadilla nasal y buconasal, diseñadas para ofrecer libertad de movimiento durante el descanso. Además, los pacientes pueden utilizar la aplicación DreamMapper, que permite revisar el uso del dispositivo, acceder a indicadores de calidad del sueño, recibir recomendaciones personalizadas y compartir información con profesionales de la salud, facilitando un seguimiento más cercano y efectivo de la terapia.

-¿Qué consecuencias concretas del mal dormir están viendo con más frecuencia y que cambio de hábito simple, pero más transformador, recomendarían hoy a un chileno promedio?

Dormir mal tiene consecuencias mucho más profundas de lo que las personas imaginan. En pacientes con trastornos del sueño vemos alta probabilidad de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y trastornos metabólicos como la diabetes. Además, el impacto en lo cotidiano es muy evidente: Problemas de concentración, irritabilidad, fatiga permanente y un mayor riesgo de accidentes.

Si tuviera que recomendar un cambio simple, pero poderoso, sería volver a darle al sueño el lugar que merece. Mantener horarios de descanso más regulares, desconectarse de las pantallas antes de dormir y, sobre todo, consultar a un especialista si hay síntomas persistentes. Muchas veces tratar un trastorno del sueño no sólo mejora el descanso, sino también la salud general y la calidad de vida.

 

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