Gerente general del HPSB, Fernando Ortega: “Es impactante la gratitud que uno observa al mirar a los ojos de una persona anciana que es atendida aquí”

0
41

SAN BERNARDO.- En una entrevista a la revista “Iglesia en San Bernardo”, el gerente general del Hospital Parroquial de San Bernardo (HPSB), Fernando Ortega, destacó el modelo humanizado de salud que este recinto de salud católico, el más antiguo en Chile en su tipo, ofrece a la comunidad hace ya 3 siglos.

“El hospital nace en 1897 fruto del esfuerzo de familias de la época, con el fin de acoger a la población vulnerable. Ese ha sido nuestro común denominador a lo largo de tres siglos. Mantenemos vivo el Magisterio de la Iglesia, precisamente, cuidando del prójimo y dándole un sentido humanizado a la salud. Además, dada nuestra identidad católica, cuidamos profundamente el vínculo de comunión con la Iglesia a través de nuestro Obispado. La concreción de este Magisterio es el cuidado permanente y diario que otorgamos a nuestros pacientes”, dijo.

Ahora bien, el ejecutivo aclaró que la práctica cotidiana de humanizar la salud significa que “la tecnología ha avanzado enormemente, lo que muchas veces torna impersonal la relación entre los profesionales de la salud y el paciente. Ahí radica nuestro gran desafío: mantener la humanidad. Esto significa respetar y dignificar al paciente. Quien acude a un hospital no lo hace por gusto, sino por una necesidad, porque hay una aflicción o una angustia. Lo que busca es atención, respeto, acogida y empatía. Humanizar es ponerse en el lugar del otro. Si un prestador de salud no logra empatizar con el sufrimiento de quien tiene al frente, no estamos otorgando una salud humanizada. El paciente siempre recordará cómo lo hicimos sentir”.

Fernando Orte, en este sentido, agregó que en esta tarea el personal del hospital está en línea con el valor de la humanización, “ya que realizamos diversas instancias formativas que reforzamos continuamente. Sin embargo, lo más relevante es el ejemplo. Este no es un tema exclusivo de médicos o enfermeras; es un compromiso de todos y cada uno de los trabajadores, desde la gerencia general hacia abajo. Tratar al otro con humanidad es el reflejo del respeto por la dignidad intrínseca de la persona”.

Gerente general del HPSB, Fernando Ortega.

Gran parte de los usuarios del HPSB son beneficiarios de FONASA y provienen de sectores vulnerables. Y el gerente general lo tiene claro. Tanto así, que garantizan una atención digna a quienes no pueden acceder a la medicina privada.

“Somos un hospital privado que forma parte de la red complementaria de salud pública, a través de un convenio con el Servicio de Salud Metropolitano Sur. Atendemos de manera gratuita a una población beneficiaria de más de 170.000 personas, derivadas principalmente de los CESFAM de San Bernardo, Calera de Tango y El Bosque. Además, nuestro servicio de urgencia atiende las 24 horas sin límite territorial. Ante un accidente o urgencia médica, lo primordial es atender a la persona a costo cero para los beneficiarios, sin barreras burocráticas previas”, precisa.

El HPSB sufrió cambios respecto a la atención de maternidad y el gerente general se apura en establecer que “por una decisión administrativa del Servicio de Salud, respecto a la cual manifestamos nuestro respetuoso desacuerdo en su momento, las futuras madres de los CESFAM comenzaron a ser derivadas a otro centro asistencial. No obstante, nosotros somos una institución absolutamente pro-vida. Por ello, mantenemos nuestra Urgencia Maternal abierta a toda la población. Si una mujer en trabajo de parto acude o desea atenderse en el Hospital Parroquial, nosotros le abrimos las puertas con prontitud”.

En relación con las situaciones o programas que reflejan mejor el rostro misericordioso de la Iglesia hacia los adultos mayores o enfermos más abandonados, el profesional aseveró que “es impactante la gratitud que uno observa al mirar a los ojos de una persona anciana que es atendida aquí. Muchos llegan buscando no solo salud física, sino también compañía. En ocasiones recibimos a pacientes en extrema vulnerabilidad social que, de no ser por nosotros, volverían a la calle tras el alta. En la medida de nuestras posibilidades, realizamos gestiones asistenciales para reubicarlos en hogares donde puedan tener una vejez digna. Es una labor integral.

RESPETO A LA VIDA SOBRE TODO

En la entrevista, Fernando Ortega afirmó que, como institución católica, el respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural es irrenunciable.

“Es un principio y valor fundamental que llevamos a fuego. El hospital, como institución, está reconocido por la autoridad como Objetor de Conciencia, al igual que nuestros médicos de las áreas ginecoobstétricas. En Neonatología, si una madre es dada de alta, pero el recién nacido debe permanecer hospitalizado, nosotros lo cuidamos con todas las condiciones y dedicación necesarias. En las áreas de cuidados intensivos, respetamos el proceso natural de la muerte, proporcionando cuidados centrados en la dignidad de la persona: el alivio del dolor, el acompañamiento a la familia y el respeto a los valores del paciente, favoreciendo así un buen morir, sin recurrir a encarnizamientos terapéuticos”, estableció.

Por último, y recordando que la sanación del cuerpo va de la mano con el consuelo del alma, el gerente general aclaró que “contamos con la valiosa labor de nuestro capellán para la atención espiritual. Él, junto a un grupo pastoral de laicos voluntarios, no son solo una ‘ayuda externa’; ellos son el hospital. Son parte esencial de nuestras prestaciones. Asisten en las urgencias y están siempre dispuestos cuando las familias necesitan el consuelo de los sacramentos o la palabra oportuna. Además, hemos vuelto a poner en valor nuestro oratorio, ubicándolo como un espacio vital de reflexión y paz tanto para los trabajadores y pacientes ambulatorios como para sus familias”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí