SAN BERNARDO.- Con el propósito de continuar profundizando en el llamado de la Iglesia a caminar juntos, hoy se llevó a cabo la habitual reunión del presbiterio de la Diócesis de San Bernardo. El encuentro, marcado por un fecundo espíritu de comunión eclesial, tuvo como objetivo central realizar un trabajo sinodal en torno a los estatutos de los consejos parroquiales y del consejo económico parroquial.
La jornada de trabajo partió de la revisión de los textos ya aprobados, con el fin de introducir las modificaciones necesarias que permitan adecuar estos organismos a la realidad presente de la Diócesis. Este esfuerzo se inserta plenamente en el proceso sinodal que estamos viviendo en comunión con toda la Iglesia Universal, buscando cauces formales y definitivos para la participación de los fieles.
Para favorecer el diálogo y el discernimiento, los sacerdotes se dividieron en tres grupos de trabajo según sus años de ordenación: menores de 15 años de ministerio, de 15 a 25 años, y los presbíteros mayores. Durante un tiempo de reflexión extenso y detallado, cada grupo analizó los estatutos -enviados oportunamente para su estudio previo- a la luz de su propia experiencia pastoral.
Posteriormente, los sacerdotes se congregaron en un plenario realizado en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol. En esta instancia, los secretarios elegidos por cada grupo presentaron ante la asamblea sus observaciones, proponiendo cambios, adiciones y modificaciones orientadas a perfeccionar el funcionamiento de los consejos en las parroquias.

Monseñor Juan Ignacio González destacó que el ambiente de trabajo conjunto se manifestó de manera muy eficaz, generando valiosas ideas. Estas propuestas serán ahora recibidas y estudiadas detalladamente por la comisión sinodal de la Diócesis. Si se consideran convenientes, se integrarán los cambios necesarios para luego elevar los documentos a otras instancias diocesanas, con miras a su aprobación y posterior promulgación.
El encuentro, que estuvo enmarcado en el esfuerzo constante de la Diócesis por revisar sus organismos y aprender a trabajar unidos, culminó con un almuerzo en las dependencias del Seminario Mayor. Allí, los sacerdotes compartieron en un ambiente distendido, reflejo de la sólida camaradería y fraternidad que caracteriza al clero.
Poco a poco, siguiendo sus propios medios, la Diócesis de San Bernardo hace más patente la necesidad de una labor conjunta y de mayor sinodalidad. Este esfuerzo busca consolidar estructuras que permitan una participación más plena y activa de todas las entidades y laicos que, con generosidad, forman parte sus parroquias.




