En el Colegio FENMAPU las clases online tienen un inspector virtual

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El 16 de marzo pasado fue un día especial para el Colegio FENMAPU (nivel medio menor y hasta 8º Básico), de San Bernardo. Y no porque acatara rápidamente la orden del Ministerio de Educación para suspender las clases presenciales producto de la pandemia por Coronavirus, sino por la respuesta inmediata para convocar a la comunidad educativa y académica para enfrentar la realidad y fijar el rumbo en tres horizontes: tomar contacto inmediato con cada familia, capacitar a la comunidad educativa y académica en plataforma virtuales para continuar con clases remotas y bajar el valor de la mensualidad a las familias, afectadas o no, por el impacto de la pandemia.

Con dos sedes ubicadas en sectores históricos de la comuna (Casa Matriz en calle Maipú 866; y Enseñanza Básica en calle Esmeralda 45), la institución resalta en este nuevo camino “el trabajo de las mamás y papás, quienes nos acompañaron desde el inicio en todas las actividades pensadas para implementar las nuevas metodologías y procesos educativos. Los apoderados han hecho un tremendo ‘trabajo’ para afrontar la situación y retomar el servicio académicos. Y si bien tuvieron dificultades y se sintieron agobiados, pudimos avanzar gracias a su buena disposición”, comenta el rector del colegio, Víctor Salgado. 

Para la última semana de marzo, el colegio enfrentó la etapa de las clases virtuales, debiendo el equipo docente   “adecuarse lo mejor posible para continuar con el proceso educativo de forma remota”, agrega. 

INSPECTOR VIRTUAL 

Con lo anterior asumido, la última semana de marzo el colegio FENMAPU inició el trabajo vía plataforma zoom. “Partimos con una hora de clases al día por asignatura y tratando de no hacerlas coincidir en horario para empatizar con las familias que tenían más de un hijo en el colegio y un solo computador. Aquí nos apoyamos también con los celulares”, precisa el rector. 

Un aspecto importante fue la metodología de enseñanza, considerando que no todos los niños aprenden de la misma manera por internet que en aula. “Fuimos incrementando las horas de clases, llegando hoy a un horario de 8:45 horas a 13.30 horas, en especial para los cursos de enseñanza básica. Y aplicamos una metodología y estructura de clases para todos los cursos por igual, es decir, el profesor presenta la actividad en power point, se desarrolla por parte de los alumnos guiada por el docente y luego se aplica un ticket de salida, que es un instrumento que mide el logro del objetivo”, dice.

El rector explica que en el proceso educativo el colegio instaló un inspector virtual, que es un miembro del equipo de inspectoría quien ingresa a la sala de clases virtual y apoya al profesor. Va identificando si las cámaras y micrófonos estén encendidos, qué alumnos están presentes y si están desarrollando las actividades que el profesor entrega. Cada fin de mes se elabora un informe que se le envía al apoderado donde se le comunica todas las actividades que su hijo(a) realizó y en cuántas clases estuvo presente. “Siempre hay que tener informado al apoderado sobre el nivel de participación que está teniendo su hijo (a) en el proceso de aprendizaje remoto, ya que él es nuestro mejor aliado”, afirma.  

Hay una comunicación fluida entre colegio y apoderados. Todos los martes el rector conversa con cada directiva de curso y recoge las impresiones de cómo los apoderados están percibiendo el aprendizaje de sus hijos (as), cuáles están siendo las mayores dificultades y consensuadamente se buscan soluciones. Esta comunicación nos ha permitido tener una visión amplia para mejorar las prácticas pedagógicas. “Se genera un círculo virtuoso para una mejora continua de los procesos educativos”. 

“El trabajo de los profesores ha sido sobresaliente, porque también se enfrentaron a una realidad que los sometió a una reestructuración de todas sus planificaciones y actividades, curso por curso. Así que esperamos cumplir a fin de año con todo lo que nos está solicitando el Ministerio de Educación, nadie se va a quedar atrás”, completa el directivo. 

ESPÍRITU DE COLABORACIÓN 

El tema económico también fue abordado por el Colegio FENMAPU. “Había familias que tenían problemas económicos, y como institución decidimos bajar en un 15% el pago de la mensualidad a partir del mes de abril. Y aquí están incluidos todos los apoderados, no sólo los afectados. En esta decisión también participó el Centro de Padres y Apoderados (CPPAA), liderado por la Sra. Cristina Moris”, sostiene el rector. 

“El CPPAA realizó una campaña para reunir cajas de mercadería beneficiando a 25 familias que están más complicadas. En junio se ha repetido la iniciativa”, agregó.

“Una de los grandes logros es que la alianza familia-colegio se vea fortalecida por una comunicación basada en la confianza. Equipo directivo, apoderados, profesores y alumnos dialogamos para conocer necesidades, enfrentar urgencias y ajustar procesos. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para mantener nuestro proyecto educativo en el nivel de calidad que siempre nos ha caracterizado”, completa.

DELH

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